Introducción: Mi confesión como creador de contenido
Hoy quiero ser 100% honesto contigo. Me encanta que leas mis blogs, que veas mis videos y que Dios use mi testimonio (incluso con las secuelas de mi ACV) para darte fuerzas en tu semana.
Pero tengo que decirte algo importante: Mi canal no es tu iglesia. Mis videos no reemplazan a tu comunidad espiritual.
Después de la pandemia, y sumado a las heridas que muchos han sufrido en congregaciones tóxicas, se ha levantado una generación que practica el "Cristianismo de Sofá". Personas que creen que ver una prédica en YouTube el domingo por la mañana en pijama es lo mismo que congregarse.
Hoy quiero explicarte por qué mi contenido es medicina, pero no es tu hogar.
1. Yo soy la ambulancia, no el hospital
Imagínate que sufres un accidente grave en la calle. Estás herido y sangrando. En ese momento, no puedes caminar hasta un hospital. Lo que necesitas es que llegue una ambulancia, que un paramédico te limpie la herida, te ponga un vendaje y te estabilice.
Eso es exactamente lo que hacemos los que predicamos en redes sociales.
Cuando estás deprimido, cuando el miedo te paraliza un martes por la noche o cuando sientes que Dios te abandonó, mi video llega a tu celular como primeros auxilios. Te detiene la hemorragia espiritual.
Pero escúchame bien: Nadie se queda a vivir en una ambulancia.
Una vez que estás estabilizado, necesitas ir al hospital para hacer rehabilitación. Necesitas una comunidad física para sanar por completo.
2. El peligro del "Cristianismo a la carta"
El problema de hacer de las redes sociales tu única iglesia es que te vuelves un consumidor, no un discípulo.
Si en un video digo algo que te confronta o no te gusta, simplemente deslizas el dedo y pasas a otro video que te diga lo que quieres escuchar. Puedes silenciarme. Puedes adelantar el video.
Pero en la vida real, con hermanos de carne y hueso, no puedes "deslizar el dedo". En una comunidad real hay roces, hay diferencias, hay gente que te cae mal y gente a la que le caes mal. Y adivina qué... ¡Ahí es donde ocurre el crecimiento!
El fruto del Espíritu (paciencia, amor, bondad) no se desarrolla viendo una pantalla; se desarrolla cuando tienes que perdonar al hermano que te ofendió en la reunión del martes.
3. La regla de los 3 (La verdadera iglesia)
No te estoy diciendo que tienes que volver al mega-edificio donde te lastimaron o te manipularon. El trauma espiritual es real y toma tiempo sanarlo.
Pero congregarse no significa sentarse en fila a mirar la nuca del de adelante. Jesús dijo: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20).
Busca a dos o tres locos que amen a Dios de verdad. Siéntense a tomar un café, oren unos por otros, lloren juntos, ayúdense a pagar una cuenta. Eso es ser iglesia.
Conclusión: Usa el vendaje, pero busca tu familia
Sigue viendo este contenido. Úsalo como tu medicina de emergencia, como tu "pan en el desierto". Pero mi oración y mi meta es que, conforme te vayas sintiendo más fuerte, salgas a buscar una familia espiritual.
Yo te puedo dar una palabra de aliento a través de esta pantalla, pero no puedo abrazarte cuando estés llorando. Para eso, necesitas a la iglesia.