Introducción: El silencio del teléfono
Existe una realidad incómoda en el cristianismo moderno que pocos se atreven a predicar desde el púlpito: El estatus en muchas congregaciones se mide por la productividad.
En la ganadería antigua, una oveja tenía tres propósitos económicos: dar lana, dar leche o dar carne. Si una oveja enfermaba, se quebraba una pata o envejecía, dejaba de ser rentable. Para un comerciante, la solución lógica era sacrificarla o abandonarla para no gastar recursos en ella.
Lamentablemente, hemos trasladado esa lógica de mercado a la Iglesia. Muchos creyentes, tras sufrir una enfermedad grave (o entrar en depresión), descubren con dolor que su teléfono deja de sonar. De repente, los líderes que antes los llamaban "campeones", "columnas" o "hijos", desaparecen.
¿Por qué? Porque dejaron de "dar lana". Dejaron de diezmar, dejaron de hacer algunas actividades de logística en los templos, dejaron de organizar eventos. Y al dejar de producir, sintieron el rechazo del sistema. Pasaron de ser un "activo" a ser un "pasivo".
1. El Diagnóstico Bíblico: La Acusación de Ezequiel 34
Dios no se queda callado ante esto. En el Antiguo Testamento, Dios lanza una de las reprensiones más duras de toda la Biblia contra los líderes de Israel. No les reclama por mala teología o por falta de templos bonitos. Les reclama por negligencia humanitaria.
"¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ... Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada..." (Ezequiel 34:2-4).
Aquí vemos tres características del Falso Pastor:
Autoconsumo: Se alimentan de la oveja, no a la oveja.
Interés en el producto: Buscan la "grosura" (la grasa/riqueza) y la "lana" (el abrigo/dinero).
Abandono en la crisis: Cuando la oveja se debilita o se rompe ("perniquebrada"), no invierten tiempo en sanarla porque eso no genera ganancia inmediata.
2. La Psicología del Asalariado (Juan 10)
Jesús profundiza este concepto en el Nuevo Testamento. Él hace una distinción legal y espiritual entre el Pastor (Dueño/Padre) y el Asalariado (Empleado).
"Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas." (Juan 10:13).
El Asalariado no es necesariamente una mala persona; es simplemente alguien que hace un trabajo por dinero. Su motivación es el salario, no el amor al rebaño.
Cuando todo está bien: El asalariado predica, visita y sonríe.
Cuando viene el "Lobo" (La Crisis): El lobo puede ser una enfermedad, una quiebra económica o un escándalo. Cuando esto llega y amenaza la estabilidad o requiere sacrificio personal sin paga, el asalariado huye.
Si tú enfermaste y tu pastor desapareció, no es que te odie. Es que su relación contigo era transaccional. Tú dabas, él te atendía. Tú dejaste de dar, él dejó de atender. Es doloroso, pero revela que estabas bajo la cobertura de un asalariado, no de un padre espiritual.
3. El Pecado del Favoritismo (Santiago 2)
La Biblia es aún más específica sobre el trato preferencial basado en la economía. Santiago, el hermano de Jesús, escribe algo que hoy haría sonrojar a muchos ujieres y líderes:
"Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie... ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?" (Santiago 2:2-4).
En la iglesia moderna, el "hombre del anillo de oro" es el que diezma fuerte. El "pobre" es el enfermo que ya no puede trabajar.
Al que produce, se le da el micrófono, la silla de adelante y la atención pastoral.
Al que no produce, se le manda a sentar atrás o se le olvida en una cama de hospital.
Santiago dice que esto no es solo mala educación; es ser jueces con malos pensamientos. Es pecado.
4. El Valor Real: Sangre vs. Lana
Para entender cuánto vales, tienes que mirar la etiqueta del precio.
El mundo (y la iglesia-empresa) te pone precio según tu Lana (tu capacidad, tu dinero, tu talento).
Dios te puso precio según su Sangre.
En la parábola de la Oveja Perdida (Lucas 15), el pastor deja a las 99 para buscar a una. Piénsalo bien: Esa oveja perdida, en ese momento, era la más inútil de todas.
No estaba dando leche.
No estaba siendo esquilada.
Estaba lejos, sucia, asustada y generando gastos y pérdida de tiempo.
Sin embargo, el Buen Pastor va por ella. No porque le sirva, sino porque le pertenece. La identidad de la oveja no está en lo que hace, sino en de quién es.
5. La Realidad Actual: ¿Hospital o Fábrica?
Si has pasado por el desierto de la soledad eclesiástica tras una crisis, quiero que grabes esto en tu espíritu: No te falló Dios, te falló un sistema humano.
Hay dos modelos de iglesia:
La Fábrica: Su objetivo es la producción en masa. Si una pieza (tú) se rompe o deja de funcionar, se desecha y se reemplaza por una nueva. La fábrica no tiene tiempo para reparar, solo para producir.
El Hospital: Su objetivo es la restauración. Un hospital está lleno de gente que no produce, gente que sangra, gente que huele mal y gente que necesita ayuda para caminar.
La Iglesia verdadera es un Cuerpo (1 Corintios 12). Si el hígado enferma, el corazón no dice: "Echen al hígado, que no está trabajando". No. El cuerpo envía sangre, energía y defensas para sanar al miembro enfermo.
Conclusión: El Gran Pastor nunca renuncia
Si hoy no puedes hablar bien, si padeces alguna enfermedad, o si tu cuenta bancaria está en cero, tu valor en el Reino de los Cielos sigue intacto. Puede que los "asalariados" hayan borrado tu número, pero el Dueño del Rebaño tiene tu nombre tatuado en la palma de su mano (Isaías 49:16).
Dios mismo prometió en Ezequiel 34:16:
"Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil".
Quédate donde te amen por ser oveja, no por ser negocio. Y si no encuentras ese lugar, refúgiate en el Gran Pastor, que Él nunca huye cuando llega el lobo. Recuerda que camino contigo en esto, y este mensaje es para todo el Cuerpo de Cristo, que nos aliente a ser verdaderos y amorosos dueños de nuestras ovejas, a esas que les estamos predicando, anímate a compartir este mensaje en tus redes y a seguir viviendo en el Reino de Dios con ojos nuevos conociendo la enseñanza de su palabra y evangelio. Dios te bendiga grandemente.