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No te tomes el veneno: Por qué perdonar a los que te abandonaron en tu crisis es tu mayor venganza

12 de febrero de 2026 por
No te tomes el veneno: Por qué perdonar a los que te abandonaron en tu crisis es tu mayor venganza
Hivancho R
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Introducción: La segunda enfermedad

Después de sufrir mi ACV y ver cómo personas que yo creía cercanas se alejaron, sentí un dolor diferente al físico. No era mi cerebelo el que dolía, era mi orgullo. Era mi corazón. La pregunta "¿Por qué me dejaron solo?" se repetía en mi cabeza.

Y ahí descubrí algo peligroso: El resentimiento es una segunda enfermedad. Ya tengo suficiente luchando con mis secuelas físicas (la voz, el equilibrio, la memoria). Si encima me cargo una mochila de odio contra los pastores o amigos que no estuvieron, voy a colapsar. Alguien dijo una vez: "Guardar rencor es como tomarte tú el veneno y esperar que el otro se muera".

1. El Caso de David: Tener el cuchillo en la mano

En la Biblia, David sabía lo que era ser traicionado por su líder espiritual. El rey Saúl, a quien David servía fielmente tocando el arpa y matando gigantes, se convirtió en su enemigo por pura envidia. David tuvo que huir y esconderse en cuevas. Pasó de ser el "héroe nacional" a ser un fugitivo solitario.

En 1 Samuel 24, ocurre lo impensable. Saúl entra a la cueva donde David está escondido para hacer sus necesidades. David tiene la oportunidad perfecta. Sus hombres le dicen: "¡Mátalo! Dios te lo entregó". David saca su cuchillo. Se acerca sigilosamente. Pero en lugar de cortarle la garganta, solo le corta un pedazo del manto.

¿Por qué? Porque David entendió que su integridad valía más que su venganza. Él dijo: "No tocaré al ungido de Jehová". No lo dijo porque Saúl fuera bueno (era un pésimo líder en ese momento), sino porque David quería mantener sus propias manos limpias delante de Dios.

2. La Justicia es de Dios (Romanos 12:19)

Cuando perdonas a quien te abandonó en el hospital, no estás diciendo: "Lo que hiciste estuvo bien". No. Lo que hicieron estuvo mal. Fue cruel. Perdonar es decir: "Renuncio a mi derecho de cobrarte esta factura. Se la paso a Dios".

La Biblia dice: "Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor". Cuando tú intentas vengarte (hablando mal de ellos, guardando odio), te pones en el lugar de Juez. Y ese puesto ya está ocupado. Suelta el mazo. Deja que Dios sea Dios.

3. Tu salud depende de tu perdón

Médicamente hablando, el rencor sube la presión arterial, genera estrés y ansiedad. Yo, como sobreviviente de un infarto cerebral, literalmente no puedo permitirme el lujo de odiar. Mi cerebro necesita paz para neuro-regenerarse. Odiar me sale demasiado caro. Me cuesta mi recuperación.

Así que hoy decido perdonar. No porque ellos se lo merezcan, sino porque yo me merezco ser libre. Si me abandonaron, ellos se lo pierden. Dios se quedó conmigo, y eso es suficiente.

No te tomes el veneno: Por qué perdonar a los que te abandonaron en tu crisis es tu mayor venganza
Hivancho R 12 de febrero de 2026
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